Señora Ángeles González-Sinde, soy estudiante de 1º de bachillerato en Barcelona, en la modalidad científica, y también autodidacta. Quiero expresar desde mi punto de vista cómo puede afectar realmente la ley Sinde. Compartir archivos no es delito y criminalizar este derecho es un atentado contra la libertad. Pero no quiero centrarme en el derecho a compartir, sino hablar del derecho de adquirir conocimiento. Nadie puede negar que internet ha revolucionado la sociedad y influye en todos nosotros, y es que, señora, nos encontramos ante un cambio. Un cambio extraordinario y maravilloso que en cuanto lo empiezas a dominar un poco se transforma en una puerta que conduce al conocimiento ilimitado, sin ver obstáculos ni ver nunca su final. Todo o casi todo se puede aprender en internet si sabes buscar. Yo hago disfrutar a mis amigos con sesiones de magia y desde luego no sabría hacerlo con la ley Sinde, yo no tendría ahora un libro en mis manos que explica como ampliar las capacidades de la memoria que encontré por casualidad y que me es muy útil para estudiar, no sabría hacer presentaciones en 3D ni hubiera hecho un trabajo sobre el cine, comparando diversas películas (o me habría costado un ojo de la cara), y esto es solo una pequeñísima parte de los ejemplos que encontraríamos. Es sinceramente vergonzoso que sea yo quien le tenga que exponer esas ideas a usted, la Ministra de Cultura. Se supone que se ha de defender el conocimiento y el aprendizaje por encima del dinero. Llegado al dinero que es lo único que le importa a usted (así lo ha demostrado) ¿No se ha parado a pensar usted que está frenando un cambio social extremadamente positivo a nivel cultural? ¿A qué precio se ha vendido usted para ser moralmente capaz de frenar este cambio? Quizá sean a los 250.000€ que cobra el presidente de la SGAE, el crecimiento directamente proporcional a cada año que supone más de 100 millones de euros de beneficios de esta misma empresa o quizá sean los más de 2 millones de euros que recibió usted misma en subvenciones del ministerio de cultura para la AACCE durante su presidencia en esta entidad. Con la ley Sinde frenamos un cambio revolucionario de la sociedad para favorecer a una minoría que dicen proteger al autor. Está claro que carece usted de objetividad y de visión de futuro pues quiere apostar cueste lo que cueste por beneficiar un grupo minoritario. En todo cambio, sea cual sea y que cada uno se ponga el ejemplo que quiera, alguien sale perdiendo. Las empresas son las que se han de adaptar a la sociedad y no a la inversa. Estamos confundiendo estos valores hasta el punto de modificar la ley, perjudicando al cambio y a los ciudadanos para favorecer esta minoría. Spotify gana muchísimo dinero y remunera los autores, youtube es gratis y sirve de divulgador de muchísima música y también existen asociaciones de grupos minoritarios para crear una web y divulgar también su contenido. iTunes ha sabido adaptarse, usted no. Céntrese de verdad en lo que le corresponde que es mejorar todas las posibilidades de internet para divulgar en conocimiento y fomente negocios legales que protejan a los autores. Y por encima de todo, no tenga la cara dura de poner como excusa que internet pone en peligro muchísimos puestos de trabajo, porque no hace falta ser muy listo para ver que ha generado muchos más. Le reto a que me convenza de vale la pena sacrificar todas las amplias posibilidades de aprender que existen hoy en día.
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